Las exigencias sanitarias para los recubrimientos en plantas de alimentos se centran en garantizar la inocuidad y evitar la contaminación de los productos. Basado en la normativa internacional y local, los requisitos principales incluyen:

  • Certificaciones de inocuidad: Los recubrimientos deben estar certificados bajo estándares de la FDA (Food and Drug Administration) y las normas NSF/ANSI 51 y NSF/ANSI 61 (esta última específica para tanques de agua potable). Estas garantizan que el material no migre agentes contaminantes ni altere las propiedades organolépticas (sabor, olor, color) de los alimentos.
  • Propiedades del material: Deben ofrecer no toxicidad, resistencia química ante agentes de limpieza y procesos industriales, excepcional adherencia para evitar desprendimientos de partículas, y una superficie que permita una fácil limpieza.
  • Preparación de superficie rigurosa: Según la norma ISO 12944, el acero debe alcanzar un grado de limpieza Sa2½ (metal casi blanco) para asegurar que no existan residuos de óxido o grasa que comprometan la higiene y durabilidad.
  • Control de emisiones: Se deben cumplir los límites de Compuestos Orgánicos Volátiles (COV) establecidos por la EPA para proteger la salud de los trabajadores y evitar la migración de solventes al producto final.
  • Verificación técnica: Se exige la realización de pruebas de adherencia (como ASTM D3359) y mediciones de espesor y continuidad de la película para asegurar que el sistema actúe como una barrera efectiva.

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