La aplicación correcta de pintura anticorrosiva es un proceso riguroso que consta de tres etapas fundamentales para garantizar la protección de las estructuras metálicas:

  1. Preparación de la superficie: Es el paso más crítico. Se debe eliminar el óxido y los contaminantes mediante granallado abrasivo (sandblasting) hasta alcanzar un grado Sa 2 1/2. Es necesario medir el perfil de anclaje, que debe ser de 50 a 75 micras, y asegurar que la humedad relativa sea inferior al 85% y la presencia de cloruros sea mínima.
  2. Aplicación del fondo anticorrosivo: El fondo debe aplicarse directamente sobre el metal limpio para asegurar adherencia y protección electroquímica. Se recomienda utilizar equipos airless a una presión de 2000 a 3000 psi, controlando el espesor para lograr de 100 a 150 micras en seco. Saltarse esta etapa causa fallos prematuros como ampollamiento o desprendimiento.
  3. Instalación de la capa de acabado: Se aplica con pistola airless manteniendo temperaturas entre 10 ºC y 35 ºC y humedad por debajo del 85%. Es vital respetar los tiempos de curado, esperando de 4 a 6 horas entre capas epóxicas y 24 horas antes del repintado, alcanzando el curado completo a los 7 días.

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