En el sector automotriz, la pintura poliéster es una opción de alto rendimiento para carrocerías debido a su excelente adherencia, brillo y resistencia a la intemperie. Para asegurar la durabilidad y uniformidad del acabado bajo estándares internacionales como la norma ISO 12944, seguimos un proceso técnico riguroso:

  1. Preparación de la superficie: Realizamos una limpieza y desengrasado profundo para eliminar contaminantes, seguido de un lijado para generar el perfil de anclaje necesario y remover óxido o recubrimientos previos.
  2. Imprimación (Primer): Aplicamos una capa anticorrosiva que actúa como puente de unión entre el metal y el acabado final.
  3. Mezcla y activación: Preparamos la resina poliéster insaturada activándola con un iniciador de peróxido. Es vital respetar estrictamente las proporciones indicadas por el fabricante para garantizar las propiedades mecánicas del material.
  4. Aplicación por pulverización: Utilizamos pistolas HVLP a una presión de 2–3 bar y una distancia de 20–25 cm. Este proceso debe realizarse en cabinas con extracción de vapores y temperatura controlada (entre 20 y 25 °C).
  5. Curado y espesor: El recubrimiento requiere un curado de 30 minutos a 60 °C o 24 horas a temperatura ambiente, buscando un espesor de película seca de 60–100 µm.

Contamos con Ingeniería en Protección y Garantía Técnica para asegurar que cada aplicación cumpla con las exigencias operativas. Los resultados pueden variar según la preparación de la superficie, las condiciones ambientales y el mantenimiento. Consulte con nuestro equipo técnico para recomendaciones específicas de producto y sistema.


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